Jueves 28: Fin de una época

Esta tarde mientras el Papa Benedicto XVI marchaba hacia Castelgandolfo, una de las periodistas ha dicho algo así: “Con Benedicto XVI se cierra una época, la época del Papado en el s. XX, el próximo Papa no habrá vivido el holocausto”.

Hoy, probablemente, termina o se cierra una etapa para la Historia de la Iglesia, y esta noche, antes de que te acuestes, quiero invitarte a cerrar también esta etapa de tu vida para que mañana te levantes dispuest@ a empezar una nueva.

La Cuaresma quiere ayudarnos a cerrar etapas, que se parece mucho a cerrar heridas, a iluminar sombras, a reconocer el Paso de Dios, a “limpiar los cuencos, para que la comida de mañana, no tenga el sabor de la de ayer”. Un cierre de etapa agradecido y también sincero, consciente. Para poder levantarnos mañana y reestrenar la vida, con una nueva mirada hacia las cosas de siempre, con una nueva esperanza en las manos.

Te dejo que te lo pienses hasta el final de esta Cuaresma. La Pascua será un momento privilegiado para empezar de nuevo.

El Papa te deja su última enseñanza: Cierra esta etapa, y ábrete asombrad@, sin miedo, a lo que está por venir.

¡Buenas noches!

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Miércoles 27: Oremos

BXVI rezandoSon muchos los sitios donde se habla estos días del tema, muchas las imágenes que se comparten por las redes sociales. Pero no me he podido resistir. Hoy dejaremos que las  buenas noches nos las dé el Papa.

Una de las palabras que más ha repetido Benedicto XVI en estas semanas ha sido “Oración”. Ha asegurado que ha rezado mucho para tomar su decisión, hoy nos ha dicho que durante su pontificado ha rezado de corazón por cada uno de nosotros, ha sentido “casi físicamente” el apoyo de tanta gente a través de la oración y se retira para seguir sirviendo a la Iglesia orando. Por si faltaba algo, nos pide que recemos por él, por los cardenales que elegirán al próximo obispo de Roma y por la persona que salga elegida.

Y es que la oración es la base de toda la vida cristiana. Es la relación “face to face” con Dios. Es estar a solas con quien sabemos nos ama, decía Sta. Teresa; o hablar con Dios como al amigo que más se quiere y que más nos ama, según S. Alfonso. Si no rezamos nos vamos vaciando poco a poco, nuestra llama se va a pagando. Pero si rezamos iremos experimentando lo cerca que está Dios de nosotros, cuánto nos ama. Y esto, nos hará salir de nosotros mismos, nos hará mirar como sólo Dios mira para así acercarnos al prójimo y llevarle un pedacito del Amor de Dios, y encontrar en él a Dios.

Esta noche el Papa, antes de irse, nos invita a rezar, para toda la vida. Cada vez que respires, cada vez que te enfades, cada vez que ames, ofréceselo a Dios y deja que Él “respire” por ti; sólo así amará más por ti y tu enfado, tu sombra, se hará poco a poco más pequeño.

¡Buenas noches!

Carlos A. Galán, CSsR

Martes 26: ¿Qué luz quiero ser?

vela-bombillaAcabo el día y releo el Evangelio de hoy… Hay una frase entre las demás que me llama la atención: “todo lo que hacen es para que los vea la gente“, y esta idea es con la que ofrezco pararnos esta noche.

Jesús con esta Palabra nos invita hoy a mirar nuestro corazón, a preguntarnos para qué y por qué hacemos las cosas. No nos pide que dejemos de hacerlas, al revés, sigue invitándonos a desarrollar todas nuestras capacidades, a crear, a trabajar, a hablar… porque no se enciende una lámpara para esconderla, sino para que dé luz.

Hoy implícitamente Jesús nos pregunta (y nos advierte) sobre qué tipo de luz queremos ser: aquella que está preocupada sólo por alumbrarse a sí misma, buscando que los demás le agradezcan y aprecien su labor, o aquella que busca iluminar al mayor número de personas y realidades posible. Quizás la “cantidad” de luz que desprendemos sea la misma en ambos casos, pero la “calidad” de la luz que se entrega gratuitamente porque gratis la hemos recibido, es mucho mayor.

Nada de esto se consigue de la noche a la mañana ni por pura imposición; tiene mucho que ver con ponernos delante de Dios, sabiendo que Él es nuestro único Maestro, buscándole y pidiéndole que nos haga instrumentos suyos, lámparas a través de las cuales su luz ilumine al mundo. Haz un momento de silencio… preséntale a Dios lo que surge en ti.

Buenas noches.
Marina Utrilla ss.cc.

¿Os apetece un refresco?

medida rebosante

Recuerdo perfectamente la primera vez que entré en un Burguer King y me explicaron que, al comprar la bebida, lo que compraba en realidad era un vaso que podría rellenar cuantas veces me apeteciese en una máquina como la de la imagen. “Uou… ¡me voy a poner las botas!” – algo así habré dicho. Después me puse a pensar… “Lo que podríamos hacer sería comprar solo una bebida (o un vaso) entre todos y después ir rellenando. ¡Así beberemos todos hasta la saciedad gastando muy poquito!”

Creo que no llegué a poner mis planes en marcha, pero no pude evitar beber unos cuantos vasos, solo para quedar con la sensación de que había hecho un buen negocio. ¿Os suena la escena? A todos nos sorprende la aparente generosidad y nos encanta la posibilidad de beber hasta hartarnos (¡aunque estemos hablando de refrescos!).

Pues esta mañana, leyendo el evangelio de hoy, me acordé de esta imagen. “Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.” Sí, hay Alguien que, aun sin ningún interés comercial, no se cansa de llenar y rellenar nuestro vaso, y lo hace con su VIDA, que ciertamente refresca más que la mismísima Coca-Cola. ¿Qué pide a cambio? Que tratemos de dar con esa misma medida, que compartamos nuestro vaso con los de nuestra mesa. “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”

¿Alguien se apunta a un refresco?

fábio oliveira, hermano marista

Domingo 24 de Febrero: de montes y valles

De montes y valles

Jesús el de Nazaret articulaba la cotidiana originalidad de sus días, el ritmo ordinario de su tiempo siempre extraordinario, moviéndose entre dos puntos de equilibrio. El Maestro entendía su ministerio desde dos ejes de referencia, entre dos vectores que alentaban y sostenían su decir y su hacer. Dos enclaves geográficos van a dar forma a su misión y van a modelar la figura de su existencia.

En primer lugar sus subidas al monte. La cima de la montaña, un aprisco solitario, alguna cumbre acurrucada entre nubes, aquel altozano embajador de la tierra en las alturas… Jesús no entiende su vida si no es acompasada por sus largos tiempos en la escuela de Moisés y Elías, en la escuela de la montaña seducido por el susurro divino de la suave brisa. Desde el Tabor hasta el Gólgota, desde el monte de las Bienaventuranzas hasta el monte de los Olivos. El origen y meta del ministerio de Jesús se enraíza en el monte. Subir al monte es dejarse transformar a la escucha de la Palabra. Subir al monte es sinónimo de silencio orante, de discipulado existencial rumiando la voluntad de quien lo envía. El monte es el lugar donde se transfigura toda la existencia de Jesús, donde su vida se vuelve absolutamente transparente al Misterio, donde su rostro proclama la ternura desbordante de Dios, donde su corazón se inflama al saborear el amor de un Padre por su hijo.

No hay monte sin valle, no hay sierra sin vega, no hay altura trascendente sin llanura que humaniza. Es imposible hablar del Jesús orante en la montaña separado del Jesús atareado en el lago. El segundo referente en la existencia de Jesús es la orilla del mar de Galilea, el lugar donde encuentra suelo firme su honda experiencia de Dios. El lago de Tiberíades es sinónimo de sudor y fatiga, de compromiso y testimonio, de parábolas y milagros, de preocupaciones y satisfacciones, de familia y amigos. Si el monte transfigura el rostro, el valle configura las manos. Si el monte blanquea la ropa, el valle embarra las sandalias. Si en el monte habla a Dios de la gente, en el valle habla a la gente de Dios. Bajar a la llanura es participar de las alegrías y los sufrimientos de los vecinos de Cafarnaún; bajar a la llanura es compartir el sol abrasador de la labranza y el salitre que quema la piel en la pesca; bajar a la llanura es entrar en las casas y sentarse a la mesa.lago 3

Subir al monte y bajar al valle transfiguraba y configuraba la existencia de Jesús. Quizás nos toca también a nosotros, especialmente en este tiempo de Cuaresma, otear nuestros valles desde el monte y apuntar al monte desde nuestros valles. Quizás esta Cuaresma sea el tiempo privilegiado para dejarnos transfigurar por Dios y configurar por nuestros vecinos. Quizás sea este el momento de recordar que nuestra realidad como creyentes, que nuestra dinámica de fe, es vivir una historia de montes y valles.

Manuel Ogalla cmf

DOS PREGUNTAS, MUCHAS RESPUESTAS, TU RESPUESTA

DOS PREGUNTAS, MUCHAS RESPUESTAS, TU RESPUESTA

Dos simples preguntas de Jesús desencadenan uno de los diálogos más verdaderos que podríamos ver.

¿Quién dice la gente que soy yo? y vosotros ¿quién decís que soy yo? Los discípulos entran a saco y Pedro da en la clave.

Pero quizá hubiese sido más productivo haberle respondido a Jesús con otra pregunta: Señor y tú ¿qué quieres de mi? porque sabes que te puedo dar muchas respuestas y desde muchas posiciones. Desde la comodidad y la seguridad de una poltrona, agazapado detrás de unos muros que me protegen. Desde el desierto que nos desinstala, que nos desposee de todo, en el que sentimos que sólo Dios, SÓLO ÉL, es nuestra fuerza. Desde la dificultad que muchos viven hoy: económica, social, en el trabajo, en las familias, en la iglesia, en las comunidades… donde algunas veces nuestro discurso suena a palabrería barata.

Me sale decirte Señor que tú sabes mejor que yo quién eres para mí.

Pero yo necesito saber quién soy para ti, qué quieres de mi vida, cuál va a ser mi proyecto, dónde seré de verdad feliz…

Y entre los interrogantes surge la ADMIRACIÓN por tu respuesta: SÓLO EN MI. Sólo en ti Señor voy a encontrar el camino; voy a ser feliz; voy a sentir tu fuerza; voy a dar sentido a mi sin sentido; voy a romper con todo lo que me ata y no me acerca a los hermanos, con mis comodidades, con mis miedos y mis rencores. Sólo en ti voy a darte la respuesta correcta, porque…

¡TÚ ERES LA RESPUESTA!

Fr. Salva ofm