MARTES 19: Nuestro Padre Dios

Querido Papi:

Ya es tarde y dentro de poco tengo que acostarme, pero gracias por haber estado a mi lado todo el día. Gracias porque por ser mi papá, me haces hermano de muchos, y le das sentido a mi nombre. Gracias por haberme acompañado desde lo alto, con todos los que ya están contigo, pero gracias por haber estado también en cada instante de este día… ¡eres genial, papi Dios!

Ojalá muchos más te conozcan, que experimenten lo bueno que eres, que se alegren diciendo tu nombre. Porque es cierto que tu Reino hoy se ha construido un poquito más, porque hoy he conocido personas dispuestas a hacerlo más propio de ti: de tu paz, de tu justicia, de tu bondad…

Sé que en medio de recortes, de injusticias, de despidos, de desahucios, de humillaciones, de violencia, de corrupción, de hambre, de familias rotas… tiene que hacerse tu voluntad. Y sé que para eso me tienes a mí, que aunque poco pueda, un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.

Papi Dios, ojalá la gente no sufra tanto y todos puedan tener algo que comer, algo que compartir, una casa para vivir… Ojalá me ablandes un poco más la “patatilla” que llevo dentro, para que pueda compartir más, dar más… y dar de mi tiempo y de lo mío, de lo que realmente necesito, que es lo que más cuesta.

Perdóname porque no sé caminar sin meter la pata… Yo sé que tú estás por encima de todo eso, que no te disgustas, sino que me miras con cariño. ¡Pero me cuesta tanto andar como quisiera! Sé que eso me hace humano y sólo así puedo comprender y acoger a otros, porque si nos pusiéramos a pensar… ¡tienen tanto ellos que perdonarme a mí que cómo les puedo echar en cara algo!

Por eso, estate ahí siempre para cuidarme, papi Dios. Sé que en mí llevo un tesoro enorme, que es ser tu hijo, pero protégeme con cariño mientras yo doy mis pasos por la vida. No dejes que se estropee tu aliento de vida en pobres caminos de muerte.
Querido papá Dios, gracias por este día que ya acaba, gracias por todas las personas que me he encontrado y gracias a mi hermanito Jesús por haberme enseñado a orar.

Buenas noches, un besote y hasta mañana.

¡Te quiero, papi Dios!

Tu hijo. Josemi, fsc

Mano de niño abrazando el dedo del padre

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