¿ÁNGELES O DEMONIOS?

Ser cristiano es seguir a Cristo. Eso quiere decir que cada cristiano es un fiel reflejo de Cristo. Ser un fiel reflejo de su vida, de sus actitudes. Pero todos sabemos que eso, muchas veces queda lejos de nuestra realidad.

Si miramos detenidamente la vida de Cristo veremos como él vivió cuatro actitudes, entre otras muchas: humildad, bondad, empatía y justicia. Pero ¿Se puede decir eso de cada uno de nosotros, que muchas veces pasamos por la vida como si fuésemos ángeles perfectos, frente a otros que les vemos cómo demonios? Examinemos nuestra vida y veamos quién es quién.

 


Fr. David Alarcón. OCD

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Viernes, 1 de Marzo

JUST FOR TODAY: “Señor dame la gracia de cambiarme a mi mismo”.

Cuentan que un maestro decía a sus discípulos: “Cuando yo era joven, era revolucionario, y mi oración consistía en decirle a Dios: “Dame fuerza para cambiar el mundo”.

Pero más tarde, a medida que me fui haciendo adulto, me di cuenta de que no había cambiado ni una sola alma. Entonces mi oración empezó a ser: “Señor, dame la gracia de trasformar a los que estén en contacto conmigo, aunque solo sea a mi familia”.

Y ahora que soy viejo, empiezo a entender lo entupido que he sido. Y mi única oración es ésta: “Señor dame la gracia de cambiarme a mi mismo”.

Y pienso, que si yo hubiera orado así desde el principio, no habría malgastado mi vida.

Muchas veces queremos cambiar las cosas y no podemos. Queremos que nuestras relaciones mejoren y vemos como, por más que hacemos, todo parece igual y que nada cambia o se trasforma. Tal vez, si eso nos pasa, tendremos que pararnos y preguntarnos con el corazón en la mano: ¿Pido al Señor que me cambie a mi mismo en vez aquello que me rodea?

Cuaresma es un tiempo para “redescubrir” nuestras relaciones. Nuestras historias de amistad con los que tenemos más cerca: familiares, amigos, compañeros, etc. Y para “redescubrir” a Dios y a la gente que vemos en nuestro día a día, creo que tan solo es necesario mirar como mira Dios. Aceptar a cada persona tal cual es, como Dios nos acepta. Mirar qué cosas aportan a mi vida, mirar a cada persona como un regalo que Dios puso un día en mis manos para mimar y cuidar.

Tal vez también, para “redescubrir” a cada persona tendremos que “recordar” nuestra historia personal (recordar, del latín re-cordis: volver a pasar por el corazón). Y ver que cosas estoy ofreciendo yo. Solo así seremos capaces de ver realmente como va cambiando nuestro corazón, nuestra vida. Solo así, nos llenaremos nuevamente de ilusión, de alegría, de ánimo. Solo así seremos capaces de acoger a Dios en nuestras vidas para más tarde, llenar de Dios la vida de cada persona que nos rodea. Solo así dejaremos de poner el “acento” en nosotros para ponerlo en los otros.

Feliz Camino hacia la Pascua, feliz camino hacia la Vida

Fr. David Alarcón. OCD

Un tiempo de peregrinación hacia nuestro interior

cuaresma2Con un gesto tan sencillo como es el ponerse un poco de ceniza en nuestra cabeza, hemos comenzado el tiempo de Cuaresma. Tal vez te preguntes ¿qué es la cuaresma y cómo la puedo vivir? Pues bien, la cuaresma es un tiempo que no es otra cosa sino “un tiempo de peregrinación hacia nuestro interior”. Un tiempo para hacer realidad un objetivo que encontramos dentro de nuestro corazón de una forma u otra: VIVIR CONECTADOS, conectándonos con Dios desde nuestro interior.

Santa Teresa de Jesús nos dice a cada uno de nosotros que somos como un castillo, y que dentro de ese castillo hay muchas habitaciones, unas grandes, otras más pequeñas, pero que en el centro podemos encontrar la habitación más importante, que no es otra sino el interior de la persona, nuestro interior, nuestro centro. Ese lugar donde se gesta todo lo bueno que sale de nosotros y que nos hace brillar con luz propia.

Y ¿cómo podemos entrar dentro de nuestro castillo? ¿Cómo podemos acceder a esa habitación tan importante para conectarnos con Dios? La respuesta nos la ofrece la propia Santa Teresa de Jesús: la puerta para entrar en el castillo es la ORACIÓN. Ante la falta de silencio interior, de confianza, la oración nos ayuda a profundizar en nuestra amistad con Cristo para conocerle más y amarle más. Para ponernos en camino con Él y hacia Él.

Por eso, el tiempo de CUARESMA es también un camino, un continuo deseo de transformación, de cambio, un anhelo de parecernos un poco más a Cristo. Por eso es necesario que cambiemos una serie de actitudes que nos impiden alcanzar ese fin. Y Teresa de Jesús nos ofrece tres soluciones:

Si creemos que somos los mejores y que todo lo hacemos bien. Si vemos que en nuestra vida hay arrogancia, egoísmo, ira, soberbia; la HUMILDAD que es la mejor forma para caminar por la vida.

Si estamos cansados de ver tanta gente desamparada o sola. De ver nuestro corazón roto por el egoísmo, la envidia, la intolerancia o la maldad; el AMOR y la CARIDAD que dan valor a todas las cosas que hacemos.

Y si no podemos caminar por el peso de tantas torpezas como podemos tener en el corazón y que son como cadenas; el DESASIMIENTO O LIBERTAD que nos hace tener un corazón abierto y generoso para acoger a Dios y a nuestros semejantes.

¡Feliz CAMINO HACIA LA PASCUA!

Fr. David Alarcón. OCD

UNA MIRADA EN EL TIEMPO

UNA MIRADA EN EL TIEMPO
Parece que ahora que estamos más cerca de Navidad nos llenamos con mil historias. El cansancio, la rutina, el estrés se hacen presentes en nuestra vida quitándonos la ilusión y mellando la alegría. Pero no solo ahora, sino en muchas ocasiones a lo largo de nuestro día a día. Tenemos muchas veces la sensación de no vivir con intensidad el momento presente. De querer adelantarnos.
La vida se compone de tiempo y de momentos. No nos gusta perder el tiempo, pero muchas veces y de manera inevitable se nos escapa de las manos. El tiempo es un bien, que se puede invertir o gastar. Pero no puede guardarse; debe ser empleado.

No sé si te has parado un momento a pensar que cuando hablamos de ”tiempo” en griego encontramos dos palabras: Cronos y Kairos. Cronos es el tiempo secuencial y cronológico, es el tiempo humano, vital. El tiempo de Dios es Kairos, y significa momento oportuno, el momento de la gracia.
Fijando nuestra mirada en el reloj pasamos por los tiempos fuertes como si los tiempos fuertes no pasaran por nuestra vida. Eso ocurre con el adviento. Nos movemos entre el “cronos” sin dejar espacio al kairos, es decir, al tiempo de gracia vivido desde el Señor que viene.

Adviento, es el tiempo en el que Dios irrumpe en lo cotidiano de cada día para llenar nuestros minutos de esperanza, de alegría ante su pronta llegada. Es un tiempo propicio para parar, y para mirar cómo es nuestro tiempo. Es Jesús el que quiere que nuestro tiempo sea vivido desde Él. Solo así, seremos portadores de esa esperanza que hace nuevas todas las cosas. Si hacemos de nuestro tiempo un kairos estaremos dejando que Jesús entre a nuestras vidas y sea el protagonista de ella, haciendo de cada uno de nosotros una luz que alumbra en medio de un tiempo cargado en muchas ocasiones de pesimismo.

Y los niños saben mucho de eso. Hacen todo con la intensidad que solo un corazón humilde y dócil lo sabe hacer. Con solo su presencia son capaces de trasformar todo lo que les rodea haciendo de “ese tiempo” un tiempo especial. Ellos viven el tiempo en el presente como un tiempo perfecto, no se procuran por futuro.

Tal vez el Adviento nos invita a vivir nuestro día a día con intensidad, sabiendo reconocer el paso de Dios por nuestras vidas como ese momento perfecto, oportuno que era el que tenía en la mente Dios y no en nuestra mente. Sabemos que no se puede planear, pero si que debemos estar en comunión con Dios, para saber aprovecharlo y apreciarlo.

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Viernes I de Adviento

76425_305942066190642_2027658249_nCuando comenzamos el Adviento me pasé por unas clases de infantil y les expliqué a los niños de 3, 4 y 5 años qué es el Adviento. Les dije que Adviento significa venida y es que en Adviento esperamos la venida de alguien. ¿De quién? Les pregunté, ellos me respondieron: “del niño Jesús”.

El diálogo prosiguió. Las profesoras que antes de que yo pasara ya les habían dicho algunas cosas como las del inicio, también les explicaron que el Adviento dura cuatro semanas y que durante ese tiempo, debemos preparar todo lo necesario para que, cuando llegue Jesús se encuentre muy cómodo.

Y no se armó el Belén, no. “Se armó la cuna”. Cada niño a primera hora de la mañana se acerca a la cunita para “hacerla”, para que cuando nazca Jesús, se sienta muy cómodo. No es oro, ni incienso, ni mirra lo que traen. Traen pañales, chupetes, mantitas, papillas, sonajeros, peluches, camiones, etc.

Estas acciones de los niños muestran el verdadero sentido del Adviento. Lejos de ser un tiempo de preparación “abstracto” se transforma en algo práctico. El acento no lo ponen en ellos – como hacemos nosotros-, el acento lo ponen en aquél que verdaderamente viene. Jesús. Ellos nos enseñan que lo más importante es un corazón feliz, bueno y generoso, sabiendo que el que será realmente feliz es Jesús.

Me pregunto y os pregunto: ¿Qué actitud o actitudes tengo en éste tiempo de Adviento? ¿Dónde pongo el acento: en mí para ser mejor o en Él, para que sea feliz? La verdad que todo cambia cuando hacemos las cosas no por nosotros sino para Jesús. Y si cambia, si se trasforma, es por dinamismo que encierra el amor. Un amor que se da gratuitamente, desinteresadamente. Él no vino y sigue viniendo para ser feliz. Sino para hacernos a cada uno de nosotros felices.
¡Encendamos las luces, preparemos la cuna, que llega el Señor!
fr. David Alarcón. ocd

Este Adviento, vamos “de camino a Belén”

Hace unos meses un grupo de religiosos jóvenes se puso “De camino a la Pascua”, con el deseo de ayudar a cuidar la cuaresma cada noche, abriendo el corazón. La noche del sábado 1 de diciembre comienza un nuevo camino… a Belén; necesitamos prepararnos, encontrar la estrella, adentrarnos para encontrar la Vida. ¿Te animas a caminar con nosotros este Adviento?

Como en la Cuaresma, durante este tiempo de Adviento nos gustaría poder compartir unos minutos cada noche con vosotros, para terminar el día de una forma “diferente”, a través de una pequeña reflexión, un vídeo, una canción… algo que nos pueda ayudar a avivar esa búsqueda diaria en el camino hacia Belén… Puedes acompañarnos en el blog (decaminoalapascua.wordpress.com), por Twitter (@decaminoabelen) y en Facebook (www.facebook.com/decaminoabelen).

En la Cuaresma éramos siete religiosos jóvenes de distintas congregaciones. Ahora en Adviento este grupo ha crecido en número y en diversidad. Somos 14 religiosos jóvenes, de 14 congregaciones distintas. Cada noche, hacia las 21.30 h., uno de nosotros será el que ofrezca unas huellas distintas de los pasos hacia Belén. Unas “buenas noches” diferentes…

  • Olalla González, Religiosa de María Inmaculada
  • Marina Utrilla, Religiosa de los Sagrados Corazones
  • Vicente Niño, fraile Dominico
  • Daniel Cuesta, Jesuita
  • Guzmán Pérez, Salesiano
  • Alba Rodríguez, Esclava Carmelita de la Sagrada Familia
  • Manuel Ogalla, Misionero Claretiano.
  • David Alarcón, Carmelita Descalzo
  • María Huertas, Hermana del Santo Ángel de la Guarda
  • Carlos Galán, Misionero Redentorista
  • José Miguel Fernández, Hermano de La Salle
  • Fabio Oliveira, Hermano Marista
  • Ángela Lopera, Esclava del Divino Corazón
  • Salva Jiménez, Franciscano

Así juntos, podemos ir caminando por este Adviento de camino a Belén, donde nace la Vida…

¿Caminas con nosotros?