Sábado 31 de Marzo: «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?»

Esta es la última pregunta del Evangelio de hoy, sábado. Se la hacen los judíos que han subido a Jerusalén, y buscan en el Templo a Jesús.

Acercarse al Evangelio esta última semana ha sido un ejercicio de alto riesgo. Jesús se ha revelado como igual al Padre, como verdad liberadora, como el que acerca a Dios a los hombres y a los hombres a Dios. Los fariseos ya no pueden más, no entienden nada, solo saben que “uno tiene que morir por el pueblo para que no perezca la nación entera”.

Los judíos no conocen a Jesús. Por supuesto que viene a la fiesta. Jesús es un hombre de fiestas, es el novio en las bodas, es el que llena del vino de la alegría los odres vacíos de los tristes. Ha estado en fiestas con publicanos, prostitutas, recaudadores de impuestos, leprosos y pecadores de toda índole. Y esta fiesta es, de todas las fiestas, la más importante.

Llega montado en un pobre pollino, aclamado por niños pequeños. Y será la fiesta en la que abrirá su corazón a sus discípulos y a todo el que quiera asomarse y contemplar lo inenarrable, y ver lo inaudito. Jesús va a ser el anfitrión de la gran fiesta del amor que se entrega hasta el final y vence a la muerte. Esta es la gran fiesta de la humanidad, la fiesta que justifica el resto de fiestas, la fiesta que hace posible que nosotros sigamos haciendo fiesta.

Prepárate para vivir junto a Él la hondura de esta fiesta, que es de todo menos una fiesta banal, superficial, inocua. Es una fiesta que pasa por asumir el dolor y transformarlo en vida. ¡Alégrate, que Él viene a la fiesta!

Alba Rodríguez ecsf

Anuncios

Viernes 30 de marzo: Semana Santa, una invitación a mirar más allá

    Poco a poco hemos llegado al último viernes de la Cuaresma, una de las últimas etapas de nuestro camino. Hoy es el día en el que empiezan las procesiones de Semana Santa en muchas de nuestras ciudades, y por ello es probable que muchos de los caminantes hacia la Pascua no lean estas líneas hasta que no regresen a sus casas, tras contemplar o participar en alguna procesión.

    Precisamente en esta entrada me gustaría hacer una invitación a la reflexión sobre la Semana Santa. En concreto sobre las procesiones que en estos días movilizan a miles de personas, creyentes y no creyentes, de unas ideologías o de otras.

    La invitación es bien sencilla, consiste simplemente en hacer el esfuerzo de mirar más allá. Así, los que suelen fijarse en que en la Semana Santa no se mueve más que folclore y poca fe, que miren un poco más allá y traten de ver lo que intentan transmitir las imágenes, los pasos, las músicas etc. independientemente del sentimiento de quien las acompaña.

Y aquellos que suelen fijarse nada más que en los aspectos estéticos de las procesiones, que miren también un poco más lejos. Que intenten fijarse no en los colores, ni en los adornos, ni en las notas bien o mal tocadas de las músicas etc., sino en la historia, en el misterio de lo que por medio de ellas se está recordando.
Ojalá que todos, más o menos “capillitas” o  “iconoclastas”, nos encontremos en estos días en lo central. En la vida de un hombre que no antepuso nada a su entrega a Dios y a los demás. En el misterio de Jesús, muerto y resucitado.

Image
Dani Cuesta sj

Jueves 29 de marzo: Memoria de Cuaresma

Ya quedan sólo días para la semana santa… Ha sido esta cuaresma muy especial para mí… ir con todos vosotros de camino a la pascua la ha hecho especial, distinta, intensa, vivida… Me ha dejado pensar, orar, mirar por dentro, caminar… y sabiendo que no lo hacía en soledad. Marina, Guzmán, Olalla, Dani, Alba, Manuel… y todos los que habéis leído, orado, escrito, compartido, contado, acompañado y vivido este tiempo me habeis ayudado a localizar mis propias preocupaciones, a situar mi yo ante Dios, lo que no deja a Dios ser el protagonista de mi vida… pero también a ver que hay cosas que son ya suyas, que su amor, su pasión por mi y por todos los hombres es fascinante, su enamoramiento de cada uno es increíble… en fin que esta cuaresma y este camino me han ayudado a preparar estos días que se acercan, el centro de nuestra fe, y de la mejor manera que se podía, intentando hacer lo mismo con los demás, intentando ayudar a los otros a caminar… dispuesto a dar vida, mi vida se llena de vida… ¡espero que algo haya podido llegaros de lo que he compartido! Sigue leyendo

Miércoles 28 de Marzo

LIBERTAD SIN REBAJAS

“Si permanecéis en mi Palabra, conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”

Se puede decir más alto, pero no más claro… una vez más Jesús sigue invitándonos a vivir en libertad pero sin rebajas. A lo largo de la Cuaresma nos ha recordado algunas de sus ofertas: para ser el primero, buscar el último lugar; para ganar la vida, perderla; para ser libre, vivir en la verdad.

Y es que conocer la verdad implica reconocer el Amor de Dios, que se revela en Jesús de manera incondicional; pero para acoger esta Verdad  necesitamos acercarnos también a nuestras “pequeñas verdades”, hecha de luces y de sombras… y solo nos podremos enfrentar sin angustia con nuestra verdad si creemos que todo cuanto hay en nosotros está abrazado por el Amor de Dios.

Jesús en su encarnación y en toda su vida entregada nos muestra como se “abaja” hasta nuestra parte más vulnerable, hasta el rincón más herido de nuestra alma, para allí acariciarnos y sanarnos amorosamente. Jesús en cada paso de su vida nos muestra que todo tiene un sentido, que todo es bueno, que todo está empapado de su Amor.

Y como el Amor de Dios también habita incluso en el caos más profundo y en las tinieblas más oscuras, nosotros podemos enfrentarnos a nuestros miedos, pues no existe nada que  pueda separarnos del Amor de Dios, que en Jesucristo se ha doblegado hasta nuestros pies frágiles y polvorientos para mostrarnos nuestra verdadera y liberar nuestra libertad.

“¡Señor Jesús! 
Mi Fuerza y mi Fracaso eres Tú.
Mi Herencia y mi Pobreza.
Tú, mi Justicia, Jesús.
Mi Guerra y mi Paz.
¡Mi libre Libertad!
Mi Muerte y Vida,
Tú, Palabra de mis gritos,
Silencio de mi espera,
Testigo de mis sueños.
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi Amargura,
Perdón de mi egoísmo,
Crimen de mi proceso,
Juez de mi pobre llanto,
Razón de mi esperanza, ¡Tú!
Mi Tierra Prometida eres Tú…”

Pedro Casaldáliga

Buenas Noches

                                                                                                          Olalla González, RMI

Martes 27 de marzo: regalos que no tienen precio

Hace unos días me contaba mi cuñada una anécdota muy simpática que le ocurrió con su hijo Miguel. Todas las madres suelen decir cosas bonitas a sus hijos, expresiones de cariño que salen espontáneas del corazón y que suelen ir acompañadas de besos y abrazos. Curiosamente el otro día, al decirle una de ellas –“¡hijo mío, eres un regalo!”– mi sobrino le respondió desde su sabiduría de tres años: “¿y dónde me has comprado?”.

Lógica aplastante, ¿verdad? Los niños tienen respuestas que nos dejan asombrados. Al terminar de contar la anécdota, nos echamos a reír. Al momento me puse a pensar si no se le podía sacar “miga” a la conversación… Lo más importante de la vida suele ser difícil –o imposible– de comprar. Los regalos que Dios nos hace no están a la venta. Precisamente son eso: regalos. La fe que ha puesto en nuestros corazones, el amor que nos ha mostrado en su hijo Jesucristo, son un don al que nunca corresponderemos con nuestros méritos, por muchos y buenos que sean. Con Dios siempre hay “ofertas”: no nos impone su amor, nos lo ofrece incondicionalmente.

Nos acercamos a la Semana Santa. Haremos en estos días memoria agradecida del regalo de Jesús: su amor entregado hasta el extremo. No olvidemos nunca que hay regalos que cambian la vida, que hay amores que nos transforman si respondemos a ellos con gratitud y generosidad. El del Hijo de Dios, sin duda, es uno de ellos. Es el Amor, es el Regalo con mayúsculas. Y no tiene precio…

Guzmán Pérez sdb

Lunes 26 de marzo: ¡No corras!

Última semana de cuaresma, ¡cómo han ido pasando los días! En la vida diaria cuando se nos echa el tiempo encima empezamos a correr, funcionamos con rapidez para terminar todo lo que tenemos sin hacer, incluso muchos llegamos a afirmar que trabajamos mejor bajo presión: las horas nos cunden como si fueran dos y de algún modo sentimos hasta cierto orgullo de nuestra eficacia. Pero… STOP. Una vez más las cosas con Dios funcionan de otra manera, no es momento de darse prisa y atropellarnos para tener la “tarea bien hecha”, al contrario, esta semana es tiempo de serenarse, de sentirnos vivir, de contemplar a Jesús, de pedir la gracia para que nos ayude a estar con Él en los días de Pascua que se acercan. Es tiempo de escuchar el corazón y captar su ritmo, para que se vaya acompasando al Suyo.

¿Cómo empezar a hacer esto? Hoy se nos pone a María delante para que la miremos; yo esta noche sugiero que nos pongamos a su lado y escuchemos cómo la Palabra dicha a ella se nos dirige también a cada uno de nosotros… Ponte esta canción de fondo, haz silencio y “siente y gusta” estas palabras…

http://www.ixcis.org/audio/al_otro_lado_del_mar/al_otro_lado_del_mar_06.mp3″

Alégrate: porque Dios te mira y te sostiene como nadie.

No  temas: porque el sueño de Dios para tu vida nace de cuánto te conoce, y te conduce a que seas tu mejor tú.

El Espíritu Santo vendrá sobre ti: Él siempre está contigo en el camino, “dentro como Presencia, al lado como Compañero, delante como Señor”.

Para Dios nada hay imposible: a veces todo parece una locura que no puede llegar al realizarse, pero funciona ¿te fías?

Buenas noches.

Marina Utrilla ss.cc

Domingo, 25 de Marzo

Jn 12, 20-33. El color de la tierra.

Con la belleza que brota de la cruda realidad dice un antiguo proverbio shona: «La tierra que nuestros pies están pisando es rojiza por la sangre derramada». Rojizo suele ser el color de la arena que acuna cada rincón del extenso continente africano. Esta tierra roja sabe de sufrimientos y clamores olvidados, de maltratos y abusos inhumanos, de guerras fratricidas y violencia enmascarada. Esta tierra roja tiene grabada en su piel las heridas de la historia y los latigazos de los poderosos. Las brechas que desgarran al África Negra son brillantes y dorados abismos que distancian, cada vez más, al grande y al pequeño. Esta tierra roja derrama lágrimas y acalla gritos, tiene clavadas muchas cruces y en sus adentros se entierran sueños y esperanzas.

Pero esta tierra también es roja porque está coloreada a base de pinceladas de amor hasta el extremo. El mismo amor desbordante que conmovió las entrañas maternas de Dios al ver la opresión en Egipto y oír el clamor de su pueblo (Ex 3,7). El mismo amor desgarrador y valiente que actualiza en lo concreto una fe vivida desde lo profundo y transmitida a la luz de un fuego familiar. El mismo amor que se amasa en lo cotidiano y sencillo, que sabe a sadza y muriwo, chibage y manhanga, que sabe a camino andado y hogar compartido. La tierra que nuestros pies están pisando es rojiza porque en ella han caído muchos granos de trigo que, por amor, han muerto y siguen dando fruto (Jn 12,24): Ghebre Mikha’el (Etiopía), Anuarita Nengapeta e  Isidoro Bakanja (Congo Kinshasa), Carlos Lwanga (Uganda), Victoria Rasoamanarivo (Madagascar)… Hombres y mujeres que se han desvivido amando y sirviendo. Personas que se han dejado tocar y transformar por el Evangelio. Cristianos que se han asomado al balcón del mundo y han preguntado con el profeta: «Dime centinela ¿Qué ves en la noche?» (Is 21,11). Gente, como tú y como yo, que seducida por el Reino de Dios y siguiendo al Dios del Reino, han sido verdadera Buena Noticia en medio de tantos malos augurios y un panorama desolador, han sido Vigilia Pascual en medio de tanto Viernes Santo, han sido signo de vida entre tanta muerte.

Hoy hay mucha tierra roja a nuestro alrededor que nos recuerda nuestra vocación más radical, primigenia y genuina: Dar vida. Si queremos ser coherente con nuestro ser cristiano, no podemos sino vivir como vivió Jesús, viviendo para que otros tengan vida (Jn 10,10). Estamos llamados a dar fruto para colmar a mucho ser humano hambriento, estamos llamados a tocar la debilidad y dejarnos transformar por ella, estamos llamados a comprometernos con la tierra que pisan nuestros pies, estamos llamados a ser grano de trigo que, por amor hasta el extremo, muere para dar vida.

Buenas noches y un abrazo desde el Sur del África Negra.

Manuel Ogalla cmf