Cosas pequeñas

Hay cosas pequeñas, de todos los días, que en alguna ocasión se vuelven grandes en nuestro interior… Esto es lo que les pasa a estas dos mujeres que se encuentran: María e Isabel. El saludo de María hace saltar a la criatura del vientre de Isabel. Una “visita” puede parecer algo insignificante y pasar desapercibido, pero también puede convertirse en algo grande. Esto ocurrió porque Isabel supo percibir en el saludo de María algo especial: una presencia portadora de vida.

Nuestra vida y en especial el tiempo de la Navidad, está llena de encuentros, quedadas, visitas… a veces sin ninguna repercusión en la vida, otras que se quedan grabadas para siempre y otras muchas veces ni siquiera sabemos lo que nuestra presencia puede provocar en el interior de la otra persona, o lo que se despierta en nosotros al sentirnos cerca de alguien a quien apreciamos.

Vivimos entre vidas marcadas, llenas de heridas, de dolores enquistados, de tristezas y sin sentidos…  Nos vendrán a la cabeza algunos rostros de personas llenas de cicatrices, de las que quizás no conozcamos ni sus nombres, que nos han dejado entrar en sus vidas abriéndonos las puertas de su “casa”. Experiencias que se quedan bien grabadas como un sello en nuestro recuerdo y corazón. Cuando hemos podido sentir cómo nuestra presencia es portadora de una pizca de vida, al  despertar un hilo de esperanza cuando abrazamos la vida sin sentido de aquel que tanto necesita ser escuchado y acogido.

De la misma manera que se quedan grabadas las experiencias propias de haber sido acogidos incondicionalmente. Algunas de estas heridas comienzan a cicatrizar desde dentro, desde casa, con los “de casa”, los que forman parte de nuestra vida. Muchos nombres nos vendrán a la cabeza y al corazón de personas que nos han ayudado a salir, cicatrizando nuestras heridas con la mejor medicina, el cariño de un saludo como el de María, la ternura de una palabra dicha en el momento más oportuno como la de Isabel, la  fortaleza recibida a través de un abrazo…

Y es que creo que podemos acoger, porque Él nos ACOGIÓ primero. Jesús es capaz de eso y más, a través de personas que pone en nuestro camino nos regala todo lo mejor que tiene, si le dejamos pasar. Sólo hay que abrir los ojos, mirar alrededor, afinar nuestros sentidos y saber percibir su “visita”, esas presencias que nos “salvan”. Simplemente sabiendo que desde lejos o desde cerca, están a nuestro lado acompañándonos en cada paso que damos.

Él viene a visitarnos, sabe llegar y tocar lo que más necesitamos. Sabe hacer de lo de siempre algo nuevo y esto es una suerte poder y saber percibirlo.

María Huertas, SAC.

Presentación1

Domingo II de Adviento: contagio

Desierto, silencio, soledad, escucha, encuentro… ¿deseo o vivo estos momentos alguna vez? En ellos puedo tomar conciencia de lo que soy, de lo que vivo, de lo que deseo vivir… y es ahí donde Dios te espera con los brazos abiertos.

Adviento es tiempo para ENTRAR en lo más profundo de nosotros, allí donde se encuentra el pesebre que estamos preparando para acoger a Jesús. ¡Hazle hueco, no le dejes fuera de tu vida! ¡Él te está esperando, quiere nacer en ti!

En este desierto, levanta la cabeza, mira al horizonte y ESPERA LO INESPERADO, porque Dios siempre nos sorprende manifestándose suavemente si le buscamos, si nos “ponemos a tiro”, es Él quien nos encuentra.

Este encuentro con el Dios de vida en el desierto de nuestro corazón, en la desnudez de nuestro pesebre… no nos deja indiferentes, nos empuja a salir para anunciar lo que hemos “visto y oído”. Experiencia que se CONTAGIA con facilidad si de verdad lo sentimos.

En este Adviento busca momentos para ENTRAR a preparar tu propio pesebre para acoger a Jesús y dejarte  contagiar por Él. Es una experiencia que nos desborda y que al mismo tiempo nos anima a contagiar a otros. Nos hace salir de nosotros mismos, mirando más allá y despojándonos de todo lo que nos ata.

Contagiar siendo esos vasos conductores que comunican la savia recibida,

corriente eléctrica que conduzca energía positiva,

niños que transmiten  la alegría y el dinamismo allá donde van,

velas que aportan la luz,

“ángeles” que anuncian buenas noticias…   

Contagio de Vida a vida,

de Experiencia a experiencia

y de Encuentro a encuentro.Imagen1

 

Muchos hemos tenido la suerte de ser CONTAGIADOS.

Y tú, ¿te animas a CONTAGIAR?

 

María Huertas, SAC.

Este Adviento, vamos “de camino a Belén”

Hace unos meses un grupo de religiosos jóvenes se puso “De camino a la Pascua”, con el deseo de ayudar a cuidar la cuaresma cada noche, abriendo el corazón. La noche del sábado 1 de diciembre comienza un nuevo camino… a Belén; necesitamos prepararnos, encontrar la estrella, adentrarnos para encontrar la Vida. ¿Te animas a caminar con nosotros este Adviento?

Como en la Cuaresma, durante este tiempo de Adviento nos gustaría poder compartir unos minutos cada noche con vosotros, para terminar el día de una forma “diferente”, a través de una pequeña reflexión, un vídeo, una canción… algo que nos pueda ayudar a avivar esa búsqueda diaria en el camino hacia Belén… Puedes acompañarnos en el blog (decaminoalapascua.wordpress.com), por Twitter (@decaminoabelen) y en Facebook (www.facebook.com/decaminoabelen).

En la Cuaresma éramos siete religiosos jóvenes de distintas congregaciones. Ahora en Adviento este grupo ha crecido en número y en diversidad. Somos 14 religiosos jóvenes, de 14 congregaciones distintas. Cada noche, hacia las 21.30 h., uno de nosotros será el que ofrezca unas huellas distintas de los pasos hacia Belén. Unas “buenas noches” diferentes…

  • Olalla González, Religiosa de María Inmaculada
  • Marina Utrilla, Religiosa de los Sagrados Corazones
  • Vicente Niño, fraile Dominico
  • Daniel Cuesta, Jesuita
  • Guzmán Pérez, Salesiano
  • Alba Rodríguez, Esclava Carmelita de la Sagrada Familia
  • Manuel Ogalla, Misionero Claretiano.
  • David Alarcón, Carmelita Descalzo
  • María Huertas, Hermana del Santo Ángel de la Guarda
  • Carlos Galán, Misionero Redentorista
  • José Miguel Fernández, Hermano de La Salle
  • Fabio Oliveira, Hermano Marista
  • Ángela Lopera, Esclava del Divino Corazón
  • Salva Jiménez, Franciscano

Así juntos, podemos ir caminando por este Adviento de camino a Belén, donde nace la Vida…

¿Caminas con nosotros?