El vicario de Cristo

Vicarios de Cristo«No desprecies a esos que yacen tendidos como si no valieran nada. Considera quiénes son y descubrirás cuál es su dignidad: ellos nos representan la persona del Salvador. Así es: porque el Señor, por su bondad, les prestó su propia persona a fin de que por ella conmuevan a los que son duros de corazón»
(San Gregorio de Nisa, Homilía sobre el amor a los pobres)

En estos días en que tanto se habla del Papa, uno de mis alumnos de Bachillerato me preguntaba —refiriéndose al Sucesor de Pedro— cómo es posible que podamos considerar a un hombre el “representante de Dios en la tierra”. Otro alumno comentó después que el Papa no es “representante de Dios”, sino “vicario de Cristo”, y allí estuvimos dialogando un buen rato sobre si podemos denominar a los ministros en la Iglesia como mediaciones de Dios, y asuntos similares.

Al leer el evangelio que la liturgia establece para este Lunes I de Cuaresma, me acordaba  hoy de la conversación con mis alumnos, y pensaba ¿quiénes son los representantes de Dios en la tierra? Porque si Jesús nos dice que lo que hagamos a uno de sus hermanos más pequeños, a Él se lo hacemos (Mt 25, 40), entonces será que los representantes de Cristo son los que pasan hambre, los que sufren, los enfermos, los olvidados, los que no cuentan, los “nadies”… ¿No? Porque Cristo nunca habló de vicarios o representantes suyos más que cuando se refirió a sus hermanos los necesitados en esta parábola…

La tradición cristiana, desde muy pronto, habló de los pobres como “vicarios de Cristo” (“pauper Christi vicarius est”), los que representan o hacen sus veces entre nosotros. Sólo desde el siglo XIII se le asigna ese título a los papas. Los Padres de la Iglesia, en los primeros siglos, ya decían cosas como las que hemos citado de san Gregorio de Nisa (siglo IV), que no pueden quedarse en palabras bonitas o en reivindicaciones sociales o políticas hechas desde cualquier estrado. Con su vida nos lo han mostrado santas como Teresa de Calcuta, y muchos cristianos anónimos que ven a Cristo en el rostros de los necesitados.

En estos días en que se habla más que nunca del “vicario de Cristo” con motivo de la renuncia del Papa, no olvides que también —y sobre todo— vicarios del Señor son los necesitados, los empobrecidos, los que son víctima de cualquier injusticia o sufrimiento. Hay “vicarios de Cristo” por todas partes, no hay que irse muy lejos, tienen nombres y apellidos, los conoces… Cada día el Señor te sale al encuentro en la Eucaristía, en su Palabra, en la comunidad… Y de manera muy clara, también en la vida de los que sufren, pues ellos son sacramento de Cristo. En ellos te espera el Señor. No seas duro de corazón. No tardes.

Guzmán Pérez Montiel, sdb

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Un pensamiento en “El vicario de Cristo

  1. Todos somos vicarios de Cristo porque todos estamos necesitados de cariño, acogida, de sentirnos queridos… Es el mejor camino para liberarnos de nuestros miedos y acercarnos a la libertad y felicidad que Jesús vino a traernos con su mensaje. Por eso seremos bienaventurados si con nuestros hermanos necesitados ejercemos esta caridad.

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