UNA MIRADA EN EL TIEMPO

UNA MIRADA EN EL TIEMPO
Parece que ahora que estamos más cerca de Navidad nos llenamos con mil historias. El cansancio, la rutina, el estrés se hacen presentes en nuestra vida quitándonos la ilusión y mellando la alegría. Pero no solo ahora, sino en muchas ocasiones a lo largo de nuestro día a día. Tenemos muchas veces la sensación de no vivir con intensidad el momento presente. De querer adelantarnos.
La vida se compone de tiempo y de momentos. No nos gusta perder el tiempo, pero muchas veces y de manera inevitable se nos escapa de las manos. El tiempo es un bien, que se puede invertir o gastar. Pero no puede guardarse; debe ser empleado.

No sé si te has parado un momento a pensar que cuando hablamos de ”tiempo” en griego encontramos dos palabras: Cronos y Kairos. Cronos es el tiempo secuencial y cronológico, es el tiempo humano, vital. El tiempo de Dios es Kairos, y significa momento oportuno, el momento de la gracia.
Fijando nuestra mirada en el reloj pasamos por los tiempos fuertes como si los tiempos fuertes no pasaran por nuestra vida. Eso ocurre con el adviento. Nos movemos entre el “cronos” sin dejar espacio al kairos, es decir, al tiempo de gracia vivido desde el Señor que viene.

Adviento, es el tiempo en el que Dios irrumpe en lo cotidiano de cada día para llenar nuestros minutos de esperanza, de alegría ante su pronta llegada. Es un tiempo propicio para parar, y para mirar cómo es nuestro tiempo. Es Jesús el que quiere que nuestro tiempo sea vivido desde Él. Solo así, seremos portadores de esa esperanza que hace nuevas todas las cosas. Si hacemos de nuestro tiempo un kairos estaremos dejando que Jesús entre a nuestras vidas y sea el protagonista de ella, haciendo de cada uno de nosotros una luz que alumbra en medio de un tiempo cargado en muchas ocasiones de pesimismo.

Y los niños saben mucho de eso. Hacen todo con la intensidad que solo un corazón humilde y dócil lo sabe hacer. Con solo su presencia son capaces de trasformar todo lo que les rodea haciendo de “ese tiempo” un tiempo especial. Ellos viven el tiempo en el presente como un tiempo perfecto, no se procuran por futuro.

Tal vez el Adviento nos invita a vivir nuestro día a día con intensidad, sabiendo reconocer el paso de Dios por nuestras vidas como ese momento perfecto, oportuno que era el que tenía en la mente Dios y no en nuestra mente. Sabemos que no se puede planear, pero si que debemos estar en comunión con Dios, para saber aprovecharlo y apreciarlo.

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