Sábado I de Adviento: Hágase

Sábado 8 de diciembre 2012. La Inmaculada Concepción de María.
Sábado de la I semana de Adviento.


María en advientoSiempre que pienso en María, delante del Ángel, recibiendo la noticia de que iba a ser la Madre de Dios, pienso… ¡¡guauuuu!!

Ese “¡¡guauuuu!!” es un “¡¡guauuuu!!” de sorpresa, de admiración, de quedarme alucinado cómo una muchacha aparentemente no muy diferente a cualquiera de quienes leen esto, fué capaz de fiarse tan radicalmente de Dios… de dejarse sorprender y de aceptar la sorpresa de Dios… y es que éso de la sorpresa es algo muy de nuestra fe, muy del adviento…

Cuando el pueblo judío se imaginaba al mesías, lo último que se le podía pasar por la mente era que naciese pobre, en un pesebre, escondido… ellos pensaban en un rey fuerte, glorioso, poderoso… y llegó un hombre, nada más… y nada menos… un hombre como todos, pero muy distinto a todos… Dios sorprendiendo siempre…

Siempre me ha llamado la atención de este nuestro Dios, esa capacidad de sorprender, de hacer las cosas como nadie se imagina. Y de María, nuestra Madre, la Virgen, me alucina esa capacidad de acoger esa sorpresa… su “hágase en mí”, su fiarse libremente, su dejar que Dios fuese el protagonista de su vida…

No es casualidad, digo yo, que se celebre la Inmaculada Concepción de María en adviento, una fiesta que podemos leer -más allá del dogma concreto y contenido en esa Concepción sin pecado original de la Virgen-, en esa clave de entrega absoluta de María a los planes de Dios, la ausencia de pecado en sus decisiones, la entrega absoluta a los planes del Padre, para que el mundo nuevo y la vida nueva pudieran darse con el nacimiento del Mesías, de Jesús…como ese acoger las sorpresas de Dios en su vida y con ella para el mundo…

El Adviento pues que representa María es el de ese dejarse sorprender, el de aceptar las sorpresas de Dios, el de acoger a Dios desde la confianza y la fe en que es Él el que trae la vida, en que sus planes pueden ser muy distintos a los nuestros, en que seguro que será siempre su camino sorprendente y muy diferente a como lo esperábamos, pero que es ese camino el que trae la plenitud y la libertad.

María nos lanza el reto de un adviento que nos sorprenda, que nos abra a lo nuevo, a lo diferente, a lo desconocido, abrirnos a la fe y a la confianza, a la conversión a los planes de Dios y no a los planes que nosotros inventemos y le demos su nombre, es el de la esperanza, el de colaborar con Dios en alumbrar un mundo nuevo y una nueva humanidad, pero no en nuestros cánones, sino en los suyos, los sorprendentes… un adviento que sea dejarse hacer, sorprender, anonadar, abofetear incluso cuando las cosas no cuadren con lo que nosotros queríamos, pensábamos o esperábamos, como cuando el Mesías nació como un niño débil, desconocido y sin nada extraordinario…

Con María, el adviento nos invita a la sorpresa, a la novedad, a la espera y a la esperanza… Feliz Adviento… y ¡buenas noches!

Fr. Vicente Niño Orti, OP

Ilustración: Fr. Félix Hernández, OP

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Un pensamiento en “Sábado I de Adviento: Hágase

  1. Me gusta mucho. gracias me hace vibrar este artículo. Estaré espectante, anawina para saber lo que Dios quiere de mi para dejarme sorprender por El como le pasó a María.

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