Sábado 17 de Marzo – Vocación de perdonados

El otro día leí un texto de Madeleine Delbrel  que decía que los cristianos no tenemos vocación de inocentes sino de perdonados. Ha vuelto a mi mente al leer el Evangelio de hoy. Muchas veces me pregunto cómo me relaciono con mi propio pecado y el de los demás. Juan Pablo II recordaba que el que no tiene una idea adecuada de pecado tampoco puede hacerse una idea adecuada de Dios.

El publicano y el fariseo son dos maneras de posicionarnos y de entrar en relación con el misterio del pecado y del mal, de la libertad del hombre y del respeto profundísimo de Dios por ella. En cada instante puedo elegir comportarme frente al mal como el fariseo, desentendiéndome y sintiéndome superior, o como el publicano, dependiente, consciente de la propia colaboración con el mal.

Al final no solo el publicano se acerca a Dios sino que es Dios el que prefiere al publicano. No puedo pasarme la vida intentando mantener limpio el cuello de la camisa, estoy llamada a descubrir que Dios no quiere cuellos limpios sino corazones que se dejan limpiar.

Esta noche mientras leéis esta entrada estoy de convivencia con un montón de niños de 0 a 7 años con sus padres. Creo que les pondré este vídeo. ¡Buenas noches!

Alba Rodríguez, ecsf

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