Diferentes esquemas

“Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel” (2Re 5,15)

Así termina la primera lectura de hoy, son palabras de Naamán el sirio después de quedar curado de la lepra. Hay un dato que me resulta muy sugerente de esta lectura y es con el que me gustaría que terminásemos el día de hoy. El profeta Eliseo le da las instrucciones a Naamán sobre lo que tiene que hacer para curarse (bañarse siete veces en el Jordán) y él inmediatamente se enfada y expresa “Yo me imaginaba que…” (y cuenta todo lo que él pensaba que iba a pasar).

¡Cuántas veces nos imaginamos las “cosas” con Dios de manera tan diferente a lo que luego son! Es importante que en esta Cuaresma reconozcamos en nuestra vida por dónde nos llevan y nos conducen nuestros propios esquemas, para que no nos cierren a las maneras de Dios, que siempre nos desconciertan:

“Una persona libre es la que cuenta de antemano con que no hay proyecto sin riesgo, vida sin soledad, resurrección sin cruz. Cuenta con ello y lo acepta.” (José A. García, sj)

Y es necesario y bueno para llevar a cabo esta tarea contar con la ayuda de otros, personas que hagan memoria y futuro con nosotros, recordándonos y alentándonos hacia lo que hemos decidido vivir, igual que hacen los siervos de Naamán: “Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, ¿no lo habrías hecho?”

Terminemos el día haciendo silencio y pidiéndole a Dios que nos conceda el don de comprender un poco más sus maneras, sus esquemas, sus paradojas…

Marina Utrilla ss.cc.

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2 pensamientos en “Diferentes esquemas

  1. Tu reflexión, Marina, me lleva a pensar en ese dicho tan popular que dice así: “El hombre propone y Dios dispone”. Las personas necesitamos tener nuestros planes, nuestras ideas y proyectos, pero hay que estar abierto y atentos a la voz de Dios que, quizás, nos pida cambiar nuestros esquemas. Tenemos que intentar ser, en nuestros pensamientos y formas de hacer, más moldeables, más plásticos, porque sabemos que Él puede irrumpir muchas veces en nuestra vida de manera inesperada y tenemos que saber encajar bien su llegada. Siempre es para nuestro bien; para salvarnos y curarnos de nuestras enfermedades.
    Tenemos que fiarnos más de Dios, dejarle hacer y decir, como mi madre siempre hacía, que sea lo que Dios quiera.
    Buenas noches y muchas gracias.

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