Martes 6 de marzo: matar al fariseo (que llevamos dentro)

«No hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen» (Mt 23,3)

Todavía en nuestros días es una grave ofensa llamar a alguien “fariseo”. Desde que se escribieron los evangelios, los fariseos han tenido muy mala prensa. Sin entrar en la crítica histórica de los textos, no hay más que acercarse a la Escritura para ver cómo Jesús, en diversos momentos, los pone “de vuelta y media”. Y no porque sean peores que nadie, sino porque su principal pecado es la falsedad, la apariencia vacía, la incoherencia, la hipocresía. Jesús no denuncia sus faltas, sino más bien su deseo de aparentar, su falsa perfección y —lo que es más grave aún— su intento de dar lecciones a los demás sin mover ni un dedo, su orgullo y su conciencia de ser más puros que los demás… Y, para colmo, creyendo que por hacer todo eso agradarán más a Dios. Lo leemos en el evangelio de hoy (Mt 23,1-12).

Cada día, la Palabra de Dios es directa, está escrita para nosotros, para mí, aquí y ahora. Hoy también, sin duda. No pensemos que los fariseos sólo existieron en tiempos de Jesús. Jesús no los critica en bloque (pues tampoco todos los fariseos eran así), sino más bien denuncia sus actitudes, que podían darse en cualquier persona. Tampoco miremos sólo hacia fuera, a esas personas que podemos etiquetar de “falsas” o “hipócritas” a nuestro alrededor (seguro que estamos pensando en alguna). Miremos más bien hacia dentro, no sea que haya empezado a aparecer en nuestro corazón ese fariseo que sólo busca “aparentar” y “dar lecciones” a todo el mundo. Y se nos puede colar de maneras muy sutiles

Reconozcamos con sinceridad quiénes somos, pongamos nuestra verdad ante Dios. A Él no le engañan las apariencias… porque el Señor mira el corazón (1 Sam 16,7). Matemos al fariseo que llevamos dentro. Nuestro pecado no es ni puede ser el centro de nuestra vida, tampoco a los ojos de Dios. Él quiere acercarse a nosotros, amarnos y transformarnos también en nuestras “miserias”. Pero hay que dejarle, con sinceridad de corazón, con humildad. Ya lo decía santa Teresa: «humildad es andar en verdad». Y el que se humilla será enaltecido…

http://www.ixcis.org/audio/en_espiritu_y_en_verdad/En_espiritu_y_en_verdad_03.mp3″

Guzmán Pérez sdb

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Un pensamiento en “Martes 6 de marzo: matar al fariseo (que llevamos dentro)

  1. ¡Qué fácil nos resulta ver la paja en el ojo ajeno y qué difícil la viga en el nuestro!
    Muchas veces, por pertenecer a la Iglesia y cumplir sus normas, nos creemos más listos y más buenos que los demás, y hasta nos ponemos a juzgar y a decirle a los demás lo que tienen que hacer.
    Seamos honrados y, como dice Guzmán en su comentario, “miremos más bien hacia dentro…y pongamos nuestra verdad ante Dios”.
    Muchas gracias por tu reflexión y buenas noches.

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