Lunes. Primer día de la semana. Estudios. Trabajos. Organización. Planning. Cansancio. Sueño. Abro el ordenador. No todo lo de hoy queda resumido en estas palabras, sino que también hay Palabra para concluir esta noche.
El evangelio de hoy (Mt 25, 31-46) nos presenta el pasaje al que nos referimos como el juicio final, que ciertamente puede conducirnos a mucha reflexión, pero sólo quiero que terminemos el día pensando en un aspecto: ¿Quiere Dios asustarnos? No, seguro que no, Dios no nos amenaza con el “fuego eterno”, sólo quiere que nuestra vida, en el día a día, sea plena y no un infierno, pero…¿cómo? Teniendo un corazón abierto, disponible y urgido por las realidades de los otros, con la mirada graduada para percibir lo que está sin casa o fuera de ella, el gusto cultivado que ofrece lo exquisito para saciar el hambre y la sed, el oído afinado para escuchar aquello que está apresado, el tacto sensible a la desnudez y a la enfermedad. La cuaresma es tiempo de aprender y ejercitarnos en tener habitado el corazón, por Dios y por los otros, inseparables.
¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
abriré el corazón lleno de nombres.
(Pedro Casaldáliga)
Escucha esta canción. Mira la imagen. Párate. ¿Qué nombres están en tu corazón? Buenas noches.
Marina Utrilla ss.cc.

El desierto es un lugar privilegiado de Encuentro. Nunca hay un corazón solitario cuando rezas, más bien al contrario, hay un corazón habitado por Dios y por muchas personas con nombres y apellidos…